sábado, 12 de marzo de 2016

Cirugía preservadora; un futuro que ya es presente en iQtra

Hola a todos.

Como quizá sabéis, la semana pasada estuve en Orlando (EEUU) en el congreso anual de la Academia Americana de Cirujanos Ortopedas (AAOS, sus siglas en inglés). Procuro asistir cada año porque durante los días que dura este encuentro los especialistas tenemos la oportunidad de compartir conocimientos y trabajar codo con codo con los mayores expertos de prestigio internacional, algo que en iQtra nos parece tremendamente importante.

Vengo especialmente satisfecho porque en este tipo de reuniones de especialistas compruebo que vamos por buen camino y que las líneas de trabajo que emprendemos en iQtra van en consonancia con las de los mejores especialistas de todo el mundo.

Una de estas áreas es la de la Medicina y Cirugía conservadora de la cadera. Tanto en nuestra práctica diaria en iQtra como según los datos que se han expuesto en Orlando se confirma que la capacidad de entrar en esta articulación mediante técnicas artroscópicas nos está permitiendo descubrir diagnósticos que hasta el momento estaban pasando desapercibidos y, en consecuencia, no recibían tratamiento prácticamente hasta que el paciente requería una prótesis.

La cámara de artroscopia nos está permitiendo no sólo entrar en la articulación de la cadera, sino escudriñar en los espacios alrededor de esta y detectar lesiones concretas que, por estar en una fase incipiente, hemos podido resolver con medidas conservadoras.

Puede resultar paradójico hablar de medidas conservadoras cuando lo que estamos planteando es pasar por quirófano, pero lo cierto es que cuando hablamos de cirugía preservadora estamos construyendo una nueva disciplina quirúrgica para la cadera que está consiguiendo éxitos evidentes y resultados altamente satisfactorios utilizando procedimientos muy poco agresivos.

Hasta hace pocos años, resultaba frustrante ver a los pacientes aguantar dolores que iban empeorando con los años sin poder resolver la situación de otra forma que no fuera esperar y sacrificar la articulación y sustituirla por una prótesis. Es más, si no hubiéramos comenzado a avanzar en medidas preservadoras, el futuro de los pacientes hubiera sido muy desalentador.

La artrosis (desgaste óseo asociado al paso de los años) es la enfermedad articular más prevalente en nuestro país, afecta a más de cinco millones de españoles y supone una enorme carga para el sistema sanitario en cuanto a costes directos e indirectos; un montante al que hay que sumar multitud de gastos y perjuicios a nivel económico, social, laboral y personal.

Las cifras de la artrosis, muy preocupantes

Actualmente se implantan algo más de 30.000 prótesis de cadera al año en España, una cifra que, según las estimaciones, puede dispararse en un 174% debido al envejecimiento de la población. De hecho, la Sociedad Española de Reumatología maneja unas cifras que hablan de la artrosis como de la cuarta causa de discapacidad en el mundo para el año 2020. En conclusión: que tenemos motivos más que suficientes para buscar alternativas a las intervenciones más radicales.

Gracias a la cirugía preservadora de la que os hablo y al trabajo que llevamos a cabo en nuestra Unidad de Medicina Preservadora de las Articulaciones, en iQtra hemos logrado reducir la implantación de prótesis en los últimos seis años; un dato verdaderamente esperanzador.

De esta manera, la combinación de Fisioterapia específica, suplementación condroprotectora, infiltraciones  de preparados biológicos (plasma rico en factores de crecimiento, ácido hialurónico, células madre…) guiados por radiografía o ecografía, así como la artrocospia, están haciendo posible que cada vez más pacientes que acuden a nosotros con dolores de cadera vean resueltos sus problemas y puedan continuar su vida sin necesidad de sustituir su articulación natural.

El hecho de poder alargar la vida de la articulación en casos en los que antes no hubiéramos tenido más alternativa que poner una prótesis o explicarle al paciente que la necesitaría pronto y mientras tanto tendría que lidiar con el dolor, el desánimo y la merma de la calidad de vida, nos hace vivir una época muy excitante a nivel científico y asistencial, ya que todos estos cambios suponen una verdadera revolución en un campo en el que tradicionalmente se pensaba que se podía avanzar muy poco.

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