sábado, 7 de septiembre de 2019

Rotura Ligmento Cruzado Anterior. Paso a paso explicada en vídeo por el Dr. Villamor

En los últimos meses hemos estado dando una vuelta a nuestro canal de YouTube para hacer vídeos más interesantes y cargados de contenido.

En este vídeo, el Dr. Villamor te cuenta con detalle en qué consiste la rotura del Ligamento Cruzado Anterior, por qué hay que operar para repararlo y cómo es la recuperación. Suscríbete a nuestro canal y acompáñanos.




¿Qué es un ligamento?

Un ligamento es una estructura de tejido conjuntivo consistente que une, a modo de cordón, un grupo muscular al hueso en una articulación. Son esenciales para conformar el conjunto articular y facilitar su movimiento y funcionamiento correcto.

Función del Ligamento Cruzado Anterior

El Ligamento Cruzado Anterior (LCA) es, seguramente, el ligamento más importante de todos los que hay en la rodilla porque es el que confiere estabilidad a esta articulación. El hecho de que la rodilla sea suficientemente estable está relacionado con multitud de factores implicados en el buen funcionamiento del sistema locomotor.

Cuando el LCA se rompe nos encontramos con que los huesos que conforman la articulación, concretamente el fémur y la tibia, no se mueven y no encajan de la manera coordinada en la que se supone que tendrían que hacerlo. Esto repercute en que el paciente se desequilibra con facilidad, no corre con seguridad… y va desarrollando artrosis de forma prematura por esa deficiencia en la coordinación del movimiento articular.

¿Cómo es la rotura del Ligamento Cruzado Anterior?

Por regla general, los tendones y ligamentos son tejidos muy resistentes. No obstante, el LCA suele romperse cuando, por diferentes motivos, se ve sometido a un movimiento de torsión muy brusco y excesivo combinado con una flexión y rotación externa en el que el pie queda hacia afuera mientras la rodilla gira hacia dentro.

Es el clásico ejemplo que vemos mucho en esquiadores cuando por un encontronazo, una caída o un mal movimiento, el esquí se va hacia afuera sin que la rodilla acompañe este movimiento y caemos con la rodilla hacia dentro o, también en futbolistas, cuando los tacos de la bota se clavan en el césped y el deportista gira para correr hacia otro lado o un compañero choca contra él y fuerza el hecho de que la rodilla se meta hacia dentro.
Cualquier eventualidad o accidente que reproduzca esta sucesión de movimientos forzados puede ocasionar la rotura del LCA.

Síntomas de la rotura del Ligamento Cruzado Anterior

A la hora de hablar de los síntomas de rotura del LCA debemos diferenciar dos aspectos fundamentales; los que se producen en el momento de la rotura del ligamento y los que se experimenta el paciente que ya lleva un tiempo con el ligamento roto.

En el momento de producirse la rotura del LCA, el paciente experimenta un dolor intenso por la torsión; sin olvidar que además la lesión suele producirse por una caída o choque. Asimismo, se produce una gran inflamación. Muchos pacientes refieren haber notado incluso el chasquido o crujido del ligamento al romperse y como que la rodilla se les salía de su sitio.

No obstante, cuando el LCA ya lleva tiempo roto, la sensación de dolor ya no existe y aunque se puede llevar una vida normal e incluso hacer determinados ejercicios que no demandan demasiado a la rodilla, lo cierto es que los pacientes empiezan a acusar los efectos de la inestabilidad articular en forma de pérdidas de equilibrio, caídas… y fallos a la hora de subir escaleras, caminar, trotar… que los paciente describen como una falta de confianza en la respuesta de la articulación ante gestos y movimientos cotidianos.

Asimismo, y aunque esto no es evidente para los pacientes en un primer momento, si un LCA roto no se repara, la rodilla va deteriorándose a causa de esa inestabilidad y del hecho de que el engranaje de la rodilla no esté funcionando con la sujeción que le confiere el LCA. 

De esta forma, comienzan a aparecer síntomas asociados al desgaste articular, es decir, la artrosis. En estos casos, las molestias y dolores causados por la inflamación van aumentando progresivamente de manera sostenida; comienzan siendo apenas perceptibles, pasando por tolerables hasta ser ciertamente limitantes para la vida diaria. 

Cuando el dolor, la pérdida de calidad de vida, la incapacidad para hacer ejercicio o trabajar y las dificultades para caminar son graves, es cuando hay que plantearse la colocación de una prótesis.

¿Se puede confundir la rotura de LCA con otras lesiones?

Sí. A veces acuden a nuestra consulta pacientes que tienen el LCA desde hace tiempo sin saberlo. El motivo es que en el momento de sufrir la torsión que rompió el ligamento recibieron el diagnóstico de esguince o contusión de rodilla y pasado el episodio agudo pudieron seguir haciendo más o menos su vida normal. 

Esto lógicamente sucede fundamentalmente en pacientes cuyo trabajo o actividad deportiva no requiere hacer movimientos bruscos, carreras con cambios de ritmo… que pongan a prueba la capacidad de la rodilla. En raras ocasiones, el LCA se rompe sin dejar la rodilla demasiado inestable. De esta forma, y salvo que el paciente se vea obligado a hacer movimientos muy extremos, la lesión puede pasar desapercibida.

¿Qué ocurre si no se opera una rotura de LCA?

Bien porque haya pasado desapercibida, bien porque el paciente haya rehusado operarse, lo cierto es que la consecuencia de no reparar un LCA roto no es solo la limitación a la hora de practicar ciertos deportes o los fallos ocasionales de la articulación. Esa holgura e inestabilidad articular derivada de la falta de sujeción por parte del Ligamento Cruzado Anterior, acaba repercutiendo en un desgaste de la zona, en la aparición prematura de artrosis, en la progresión relativamente rápida de este proceso y, finalmente, en la cirugía para colocar una prótesis, normalmente después de soportar muchos años de dolor y limitaciones físicas.

Cómo se trata un LCA roto

Por regla general, para evitar toda esta secuencia de efectos negativos para el paciente, solemos recomendar la reparación quirúrgica. 

La cirugía de LCA se ha desarrollado y perfeccionado mucho al cabo de los años. Es muy poco agresiva, ya que la llevamos a cabo con artroscopia entrando en la rodilla a través de puertos cada vez más pequeños y usando material cada vez más sofisticado.

El hecho de no abrir la rodilla y de poder usar este material específico nos permite llevar a cabo intervenciones muy precisas con unos resultados extraordinarios que, además, se notan en la recuperación, mucho más sencilla y rápida de lo que era antaño.

En cualquier caso, hay que adaptar no solo la cirugía, sino también la fisioterapia posterior a cada paciente en función de su morfología, de sus características físicas y clínicas, de su trabajo, de su actividad diaria, de su calidad de vida… para lograr el éxito total.

Cómo es la recuperación tras la cirugía de Ligamento Cruzado Anterior

En la fase de recuperación es quizá donde tenemos que poner todos nuestros esfuerzos para personalizar el tratamiento y darle a cada paciente justo lo que necesita en cada momento.
En líneas generales, el primer mes suele ser el más molesto hasta que va desapareciendo el dolor y el paciente se va encontrando más seguro. En estas semanas algunos necesitan una muleta para ir más cómodos y para recuperar más rápidamente la confianza en sus movimientos después de pasar por quirófano.

Aunque procuramos que al principio no hagan actividad física como tal para evitar la inflamación, sí que insistimos en comenzar la fisioterapia desde el primer día para reducir y drenar el edema posoeratorio, evitar atrofias, rigideces, para reducir la inflamación y prevenir la pérdida de masa muscular que se deriva de un largo periodo de inactividad.

En el segundo mes, el dolor suele haber desaparecido por completo y el paciente se mueve y deambula con completa normalidad. Puede retomar la actividad física regular salvo la carrera y el deporte exigente; algo a lo que no solemos dar vía libre hasta el cuarto y el sexto mes, respectivamente.

En esos seis meses vamos modificando las pautas de ejercicio, fisioterapia… según la evolución de cada paciente atendiendo no solo a sus logros, sino también a las posibles eventualidades que pudieran presentarse. 

No obstante, si todo transcurre con normalidad, la rotura de LCA estará superada en ese plazo.

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