martes, 17 de septiembre de 2019

Cuidando pacientes en el Techo del Mundo


Una pasión que viene de lejos. | AV
Hola a todos.

Esta semana os escribo especialmente contento porque esta semana viajo a China para participar en un viaje apasionante en el que voy a tener la oportunidad de combinar dos de mis pasiones: la Medicina y las travesías en moto.

Durante los próximos días voy a ser el médico de una expedición al Tíbet; el Techo de Mundo, un lugar único en el que el principal reto no tiene relación con el deporte, la conducción o la forma física, sino con la capacidad del organismo para aclimatarse a la altura.


Según nos han explicado los organizadores, las dificultades técnicas de este viaje en moto estriban en la cantidad de trámites burocráticos que deben cumplimentarse para lograr hacer esta ruta en moto; como sacarse el carné de conducir chino, importar la motocicleta y aprovechar únicamente un resquicio en la entrada desde Kyrguistán y la salida por Pakistán siguiendo la Karakorum High Way en el que se reconoce la importación temporal de vehículos.

No obstante, mientras ellos han trabajado de manera incansable durante este último año para solventar todos estos obstáculos burocráticos (mucho más numerosos y estrictos cuando se trata de viajar al Tíbet) mi preparación ha consistido en planificar un viaje en el que poder garantizar la seguridad y la salud de los expedicionarios, quienes tendremos que enfrentarnos a las dificultades de transitar por caminos de tierra y tramos en obras en unas condiciones climatológicas y de altura a las que no estamos acostumbrados.

Nuestra ruta parte de Lhasa hasta Kashgar y discurre en paralelo al Himalaya hasta alcanzar el campo base del Everest, situado a 5.300 por encima del nivel del mar.

En estos días, tendremos que poner en práctica los mismos procedimientos de los alpinistas para adaptarnos a la altura; es decir, llevaremos a cabo ascensos progresivos y bajadas intermitentes para ir ganando altura al tiempo que nuestro cuerpo se aclimata. Aun así, este proceso de adaptación no siempre se da satisfactoriamente y en esos casos es mejor no arriesgarse a una subida que puede ser fatal.

Mal de altura

El mal de altura, también conocido como mal del páramo, soroche, apunamiento, puna, babiao… según donde se encuentren estas cimas, es un conjunto de síntomas que experimenta el organismo en zonas muy por encima del nivel del mar debido a la escasez de oxígeno en esas cotas.

Estos síntomas (dolor de cabeza, náuseas,  mareos, cansancio, agitación, incremento del ritmo cardiaco, vómitos, dificultad respiratoria…) suelen aparecer en torno a los 2.400 de altitud y se pueden agravar a medida que ascendemos. 

A los 7.500 metros está establecida la llamada zona de la muerte, considerada la cota máxima a partir de la cual el organismo humano no puede aclimatarse. En estas zonas, el ser humano no puede estar, ni siquiera por poco tiempo, sin poner en riesgo su vida. 

A pesar de que nuestra expedición tiene como objetivo alcanzar al campo base del Everest, situado a 5.300 metros de altitud, habrá que prestar mucha atención a la aparición de los síntomas del mal de altura para evitar cualquier contratiempo.

Además, hemos de poner en marcha una serie de pautas preventivas para evitar el mal de altura, que como ya he referido anteriormente, no tiene nada que ver con que el individuo esté o no en buena forma física. 

De esta manera, tendremos que estar bien hidratados procurando tomar de dos a tres litros de agua todos los días y llevar a cabo la aclimatación de manera lenta y progresiva. Según la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA), la regla de oro para prevenir problemas relacionados con la altitud es “alcanzar nuevas cotas para dormir en escalones diarios máximos de 500 metros a partir de 3.000 metros sobre el nivel del mar haciendo un día de descanso sin nueva cota para dormir cada tres o cuatro días”.

Esperamos contaros un montón de cosas interesantes sobre esta ruta en moto hacia el Techo del Mundo, un reto que me hace ilusión profesional y personalmente porque voy a viajar con pacientes que, además, también son amigos.

Podéis encontrar más información en el siguiente enlace.

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