viernes, 5 de febrero de 2016

La cirugía mejora el pronóstico de las fracturas de cadera en pacientes mayores

Estimados amigos.

Estoy en Santander, en la octava edición del International Orthop Meeting, un encuentro en el que especialistas de muchos países nos reunimos para ponernos al día sobre técnicas y aplicaciones artrocópicas, diferentes tipos de prótesis y métodos quirúrgicos novedosos. Ya os contaré mis impresiones sobre este encuentro, pero hablando con otros colegas estuve pensando en lo paradójico que resulta que, por un lado, contemos con un arsenal cada vez más completo y sofisticado para tratar patologías del aparato locomotor y que, por otra parte, haya aún muchos pacientes que no se estén beneficiando de este conjunto de procedimientos.

Concretamente, se me vino a la cabeza el ejemplo de las fracturas de cadera en gente mayor; un problema cuya prevalencia ha ido en aumento debido al envejecimiento de la población, lo que a su vez ha repercutido en la mayor prevalencia de osteoporosis, responsable directo de la mayoría de fracturas por fragilidad en gente de más de 50 años (fundamentalmente mujeres) y que le cuesta a nuestro sistema de salud la friolera de 2.900 millones de euros cada año.

Con más frecuencia de la que nos gustaría, vemos cómo los abordajes que se llevan a cabo en pacientes mayores que han sufrido fracturas por osteoporosis se centran únicamente en estabilizar la fractura y paliar el dolor; todo ello a costa de eliminar la funcionalidad de la articulación, lo que deja al paciente sin autonomía, sin calidad de vida y con un estado de ánimo deplorable. Pero no hay motivos para que esto sea así en un buen porcentaje de casos.

Los nuevos protocolos quirúrgicos, la intervención rápida, la posibilidad de llevar a cabo un preoperatorio ágil y riguroso, así como las últimas técnicas mínimamente invasivas hacen posible resultados muy satisfactorios marcados por recuperaciones rápidas y pronósticos mucho más positivos para el paciente.

Hasta ahora, la fractura de cadera del anciano ha sido considerada siempre como muy grave, dado que la mortalidad era de un 8% durante el primer mes posterior a la fractura y de nada menos que el 30% durante el primer año. Asimismo, sólo el 30% de los pacientes mayores que sufrían fractura de cadera lograban recuperar la situación previa a la fractura y aproximadamente la mitad quedaba con una limitación tan severa que les obligaba a permanecer ingresados en residencias o enclaustrados en sus casas.

En iQtra hemos trabajado concienzudamente para aplicar nuestros protocolos de actuación procedentes de la Traumatología Deportiva a estos pacientes para tratarles con agilidad y precisión en la intervención quirúrgica. A ello hemos unido la aplicación de dispositivos de síntesis y soporte de fracturas que colocamos mediante técnicas mínimamente invasivas bajo control radiológico; algo que nos confiere una precisión milimétrica y reduce la agresión quirúrgica como nunca, lo que hace posible que muchos pacientes que no hubieran sido candidatos a cirugías abiertas convencionales por su agresividad ahora puedan pasar por quirófano para solucionar sus fracturas de cadera.

Precisamente, gracias a que el daño tisular es mínimo y a la buena resistencia mecánica de los implantes actuales, el paciente puede comenzar de modo inmediato la rehabilitación y la deambulación guiado y supervisado por fisioterapeutas experimentados.

En los últimos años hemos podido desarrollar con éxito evidente nuevos protocolos de actuación que han mejorado enormemente la evolución, el pronóstico a medio y largo plazo y, lo que es más importante, la calidad de vida de nuestros pacientes.

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