martes, 15 de diciembre de 2015

Recuperación tras la cirugía del Ligamento Cruzado Anterior

FreeDigitalPhotos.net
Hola a todos. 

Repasando los temas que más comentarios suscitan en este blog nos hemos dado cuenta de que la cirugía del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) es una de las que más os interesan. Son frecuentes las cuestiones acerca de la mejor técnica quirúrgica para repararlo, de los plazos que se suponen razonables para volver a hacer deporte, de si es mejor hacer la plastia con tejido propio o procedente de un cadáver… pero la verdad es que en proporción recibimos muchas menos preguntas acerca de la rehabilitación que hay que hacer después de una intervención de este tipo, cuando en realidad es parte fundamental para que el paciente se recupere por completo. Nuestra fisioterapeuta Eva Tirado nos lo explica.

El éxito tras una reconstrucción del LCA depende no solo de una técnica quirúrgica cuidadosa, sino también de de la implantación de un protocolo adecuado de rehabilitación.
Los objetivos principales del mismo son recuperar la amplitud de movimiento, de la fuerza muscular, la flexibilidad y la resistencia y, lo más importante, el restablecimiento de la propiocepción; es decir de la conciencia y el control que ejercemos normalmente sobre cada parte de nuestro cuerpo y que resulta fundamental para desenvolvernos no solo en la práctica deportiva, sino también en el día a día.

Buscando el equilibrio

Mientras trabajamos la recuperación de la amplitud articular es importante no sobrecargar el injerto operado ya que esto podría conducir a su elongación (estiramiento excesivo) y, por tanto, al fracaso del tratamiento. De hecho, cuando la plastia tiene demasiada holgura no suele haber más remedio que pasar de nuevo por quirófano para retensarla, con los inconvenientes que todo ello genera al paciente.

Cuándo comenzar la rehabilitación

La rehabilitación tras la cirugía de LCA comienza a los dos o tres días de la intervención. Al comienzo, se pone especial énfasis en el tratamiento para bajar la inflamación y en que el paciente recupere la extensión articular completa.

De esta manera, una vez drenado el edema causado por la agresión quirúrgica podemos comenzar con la movilización precoz de la rodilla, un hecho que nos permite prevenir el desarrollo de rigideces, preservar el cartílago articular y favorecer el incremento del flujo sanguíneo necesario para la revascularización de la plastia. 

También comenzaremos con ejercicios de potenciación de cuádriceps, isquiotibiales, aductores y toda la cadena flexora a fin de evitar la atrofia muscular. Asimismo, instruimos al paciente acerca de cómo hacer todos estos ejercicios de potenciación correctamente para que pueda llevarlos a cabo en su domicilio.

Recuperación rápida, pero gradual

En cuanto a la marcha, se recomienza empezar con la carga tan pronto sea tolerada por el paciente ya que ésta no pone en tensión la plastia y facilita la vascularización de la misma. A las dos o tres semanas, y según la evolución del paciente, se puede empezar a caminar sin ayuda de las muletas.
La fase de recuperación propioceptiva tiene una importancia fundamental en el proceso de rehabilitación, ya que tras la cirugía la fuerza muscular no es la suficiente para que el paciente deje de experimentar una sensación de inestabilidad y falta de control sobre su rodilla, algo que genera temor a reanudar el movimiento con normalidad.

Hay que tener en cuenta que el LCA es un órgano sensorial que proporciona información propioceptiva y que es punto de partida de los reflejos musculares estabilizadores dinámicos protectores de la rodilla. Cuando este ligamento se rompe esta función sensorial queda anulada, de tal manera que recuperar la propiocepción es fundamental para la vuelta a la actividad no ya deportiva, sino cotidiana.

Volver a hacer deporte

El retorno a la actividad deportiva se realiza entre cuatro y seis meses después de la operación de manera progresiva. De esta manera, a partir del cuarto mes el paciente puede nadar, montar en bicicleta y correr suave en línea recta. Gradualmente puede ir incrementando intensidad, ritmo y tipo de ejercicios hasta que en el sexto mes puede empezar a practicar casi cualquier deporte.



* Eva Tirado
Fisioterapeuta en iQtra 
 
También te interesa:

No hay comentarios:

Publicar un comentario