lunes, 19 de octubre de 2015

Reparación quirúrgica de la fractura de clávicula; segura y justificada

Dr. Villamor y Dr. Marco, catedrático Traumatología de la UCM.
En Medicina siempre hemos de ser humildes para cuestionarnos si lo que hacemos habitualmente es lo correcto o lo mejor. La Ciencia avanza imparable, de manera que la tecnología unida a la práctica y la experiencia médica hacen que nos lo cuestionemos todo hasta el mundo de, en muchas ocasiones, corregir nuestros protocolos de actuación. Es lo que ha ocurrido en el caso que nos ocupa.


La semana pasada participé en el XVIII simposio nacional de la Fraternidad Muprespa, que tenía como tema central la Actualización en el manejo de lesiones de hombro en el ámbito laboral, el que nos propusieron el compartir  la experiencia de nuestro equipo en el tratamiento quirúrgico de las fracturas de clavícula. El motivo por el que me plantearon la participación en esta cita científica es la gran experiencia acumulada en este procedimiento. Somos uno de los equipos que más intervenciones quirúrgicas para reparar fracturas de clavícula lleva a cabo al cabo del año y eso en sí mismo ya es un hecho singular.

En realidad, la fractura de clavícula no es muy frecuente, pues supone el 4% de las fracturas del esqueleto humano. Sin embargo, esta tendencia no es la misma en la actividad cotidiana en iQtra, ya que tenemos una gran afluencia de deportistas que practican disciplinas en las que sus clavículas se rompen con más asiduidad que entre la población general (pilotos de motociclismo, jinetes, toreros, ciclistas…).

Desde hace años,  la clavícula ha sido considerada un hueso de fácil tratamiento ya que, teóricamente, tiene un gran potencial de consolidación. Por este motivo, la inmovilización con cabestrillo o con el clásico 'vendaje en ocho' puede encontrarse incluso en pinturas egipcias que datan del año 3000 antes de Cristo. También hay vestigios en los escritos de Hipócrates; del 400 a.C. En ellos, el denominado padre de la Medicina analiza y compara los resultados tras fracturas de clavícula tratadas con cabestrillo o los citados vendajes en ocho.

En anteriores mesas de debate a las que he tenido la suerte de asistir, bien como oyente, bien como participante, siempre había asumido que el tratamiento conservador de la fractura de clavícula mediante inmovilización era, por regla general, una opción óptima y mucho menos agresiva que el abordaje quirúrgico.

Sin embargo, en iQtra nos veíamos empujados a recurrir a la cirugía porque buena parte de nuestros pacientes dedicados a ciertas profesiones o deportes de competición requieren una reincorporación a su actividad cotidiana al día siguiente de la intervención.

Cuando acudí a la literatura científica para documentarme para esta reunión busqué respuestas a la pregunta que nos propusieron como título de nuestra charla: Fractura de clavícula, ¿la cirugía está más indicada de lo que la hacemos?

Y encontré con los siguientes datos...

En distintos  metaanálisis que extraen conclusiones tras analizar en conjunto las experiencias (algún trabajo valora en tratamiento de casi 1.000 pacientes) y estudios de diferentes grupos y países, se concluye que parecen dar mejores resultados los tratamientos quirúrgicos que los conservadores o no quirúrgicos. Es llamativo que las cifras se hayan dado la vuelta a favor de la reparación quirúrgica a mediados de los años noventa, que es cuando el tratamiento quirúrgico se empezaba a manejar con más recursos,  precisión y mayor experiencia de los cirujanos que se habían aventurado unos decenios antes a iniciarse en la practica de la osteosíntesis.

En estas investigaciones se habla de una frecuencia de fallo en la consolidación de la fractura de un 11,4 % en pacientes tratados con inmovilización frente al 2,4 % de fracasos en los participantes operados. Incluso algún trabajo realizado en usuarios y clínicas de ámbito laboral demostraba una reincorporación al trabajo más temprana en pacientes operados frente a los que simplemente habían sido inmovilizados.

El repaso histórico y bibliográfico que hemos realizado para analizar y defender las distintas opciones de tratamiento de la fractura de clavícula nos ha demostrado que según se ha evolucionado en los recursazo tecnológicos y en la experiencia de los especialistas, los resultados quirúrgicos han mejorado hasta el punto de compensar los posibles riesgos o complicaciones de la cirugía, que de igual manera se van haciendo cada vez menos frecuentes y de menor importancia clínica.

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