jueves, 16 de abril de 2015

Síndrome compartimental; después de la cirugía, fisioterapia


Equipo de fisioterapeutas de iQtra
Hola a todos, como ya sabéis, hace unos días el doctor Ángel Villamor intervino al piloto Dani Pedrosa de un síndrome compartimental muy severo que estaba amenazando su continuidad en el mundo del motociclismo. Pero lógicamente, las actuaciones terapéuticas sobre el antebrazo del deportista no acaban ahí. Después de la delicada intervención es estrictamente necesario diseñar un protocolo de recuperación que empezamos a aplicar a las pocas horas de salir del quirófano. Nuestro coordinador de Fisioterapia, Luis García, nos da las claves de la recuperación después de una cirugía para solucionar un síndrome compartimental.
Como hemos comentado en otras ocasiones, si la cirugía es precisa y minuciosa en estos casos (dado lo delicado que es abordar una estructura como la fascia), el tratamiento fisioterapéutico y postquirúrgico ha de ser igual de meticuloso para garantizar el éxito de la operación y que el piloto o deportista pueda volver a su campo de acción lo antes posible, sin complicaciones y sin dolor.

Primeras horas

El paciente sale del quirófano con un vendaje especial antiedema con el que prevenimos la temida formación de hematoma posquirúrgico que luego puede derivar en fibrosis o adherencias.
Entre 48 y 72 horas después de la cirugía dicho vendaje es retirado para iniciar el tratamiento de fisioterapia. La fisioterapia precoz es una clave muy importante que seguimos en iQtra con especial atención: es en los primeros días postquirúrgicos cuando más riesgo hay de formación de adherencias en los tejidos y en la cicatriz quirúrgica.

Primeros días

En los primeros días se realizan técnicas de drenaje linfático manual. De hecho, en algunos pacientes se deja algún portal abierto en la cicatriz para que vaya drenando por ese pequeño orificio los restos de hematoma que haya podido provocar la cirugía practicada. De este modo se evita que se quede acumulado dentro y que se forme un hematoma estructurado.

Se llevan a cabo movilizaciones activas analíticas de cada músculo. ¿Qué quiere decir esto? Que  se solicita de manera independiente la acción propia de cada músculo, para favorecer el correcto deslizamiento de unos tendones con respecto a otros adyacentes y evitar así la temida fibrosis entre los tejidos.

Recuperar la elasticidad

Los estiramientos también cumplen un papel fundamental en el tratamiento: hay que devolver la elasticidad normal al músculo afectado. Para ello utilizamos un abanico de técnicas miofasciales y neuromeníngeas que nos brinda la fisioterapia y cuyo resultado exitoso vemos a diario. Este tipo de técnicas nos permite mejorar el estado de todas las estructuras nerviosas y arteriovenosas, que han sido afectadas por el aumento de presión que sufren en el síndrome compartimental.

Quiero apuntar que no insistimos en la potenciación de la musculatura durante la recuperación precisamente porque la pérdida de fuerza en el síndrome compartimental está provocada por el estrangulamiento del músculo dentro de su propia fascia y al liberar dicha fascia hemos eliminado el problema. También utilizamos vendajes de tipo kinesiotaping para favorecer el drenaje y la absorción de hematomas.

Listo para entrenar

El deportista podrá iniciar su práctica deportiva habitual en un periodo de 2 a 4 semanas, según el grado de la lesión previo y de la complicación de la cirugía practicada.

A lo largo de todo el proceso de fisioterapia el paciente sigue en iQtra controles médicos en los que, gracias a las enormes ventajas que nos aporta la ecografía músculo-esquelética, se vigila la progresión y evolución de los cambios en la musculatura y en las estructuras nerviosas y arteriovenosas del antebrazo tras la liberación de la fascia.

La cirugía precisa y mínimamente invasiva que resuelve el síndrome compartimental requiere de una recuperación con tratamiento de fisioterapia para conseguir unos resultados de éxito que permitan al deportista recuperar cuanto antes su nivel de exigencia para competir y olvidarse del dolor.

Luis García
Coordinador de Fisioterapia en iQtra

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