lunes, 20 de febrero de 2012

Un apunte tranquilizador sobre las prótesis DePuy

Hola de nuevo.

Se que a muchos os extrañará 'verme' por aquí teniendo en cuenta que la última entrada, en la que tengo gran interés porque me va a ocupar al menos otro 'post', está colgada desde hace muy poquitos días. Sin embargo, no puedo ni debo dejar pasar la ocasión de puntualizar y aclarar una información que he visto estos días en los medios de comunicación y por la que incluso me han preguntado con bastante alarma y preocupación desde algunos programas que prestan especial atención a los problemas relacionados con la salud y la Medicina.

Se trata de las prótesis de recubrimiento DePuy ASR, un tipo específico de prótesis de cadera que ya nos dio quebraderos de cabeza el año pasado, cuando la Food and Drug Administration (FDA; la Agencia del Medicamento estadounidense) emitió una alerta médica para que los que las llevasen acudieran a su médico para someterse a revisiones exhaustivas.

De hecho, y dado que algunas de estas prótesis llegaron a varias Comunidades Autónomas españolas, la Agencia Española del Medicamento reprodujo dicha alerta y trasladó a los especialistas españoles la manera de obrar en caso de encontrar problemas asociados a estas prótesis de recubrimiento.

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Tanto en la web de iQtra como en este blog, explicamos en su momento y con todo lujo de detalles los motivos por los que no tenía que cundir el pánico ni siquiera aunque se fuera portador de estos dispositivos.

En primer lugar, me gustaría volver a insistir en que las prótesis no son peligrosas por el mero hecho de ser de recubrimiento ni por implantarse mediante unas técnicas u otras. Es decir, el problema de los dispositivos DePuy ASR de Johnsson&Johnsson afecta únicamente a dos modelos y reside en problemas de fabricación. De esta manera, el resto de prótesis de recubrimiento o 'resurfacing', incluso dentro del extenso catálogo de J&J, son seguras y en ningún caso están afectadas por la alerta sanitaria.

Las prótesis de 'resurfacing' siguen, por lo tanto, indicadas en pacientes muy jóvenes que debido precisamente a su edad (y sin que haya otras contraindicaciones) requieren de la menor agresión ósea posible, ya que necesitarán recambios varias veces en su vida, dado que las prótesis tienen un plazo útil en torno a los 12-14años y no existe otra manera de reemplazo que la cirugía.

Asimismo, me gustaría insistir en que las investigaciones llevadas a cabo en Estados Unidos sobre estos dispositivos concluyeron que el mayor índice de partículas metálicas (cromo y cobalto) resultante de la microfricción de las piezas de la prótesis no ocasionaba problemas de manera frecuente (la estadística habla de entre un 12% y un 13% de las operaciones; o lo que es lo mismo, uno de cada ocho pacientes). Por lo tanto, ser portador de una prótesis ASR DePuy no implica necesariamente molestias o cirugías de recambio.

En todo caso, dichas molestias, cuando las hay, derivan de la inflamación en torno a la prótesis como reacción a las partículas metálicas desprendidas. En ningún caso se ha relacionado este tema con aflojamientos tempranos ni problemas más graves concernientes a la sujeción del material.

En España estas prótesis están retiradas desde noviembre de 2010 y en su momento se procedió a la revisión de todos los pacientes que las llevaban. De hecho, y aunque en iQtra no trabajamos habitualmente con estos dispositivos, revisamos el historial clínico de todos nuestros pacientes para ponernos en contacto con ellos y así lo hicimos.

Consultar con el cirujano con serenidad

Asimismo, las autoridades sanitarias instaron a los pacientes con prótesis DePuy ASR a que consultasen con su cirujano la posibilidad de proceder a una intervención de recambio siempre y cuando hubiera molestias previas o la vida útil de la prótesis estuviera tocando a su fin y hubiera necesidad de sustituirla de todas formas.

Esta recomendación es la que seguimos manteniendo desde iQtra; y que en realidad es la misma que hacemos a los pacientes cuando les realizamos cualquier intervención: ante anomalías o molestias hay que acudir al equipo que le intervino para consensuar la manera de proceder.

Todos los pacientes que reciben una prótesis se llevan a casa un exhaustivo informe médico en el que figura la ficha de las mismas. En ella consta un número de referencia, el material del que están hechas, la talla... y todo tipo de datos para saber exactamente qué dispositivo se ha empleado. Si dicho informe se ha extraviado o perdido el cirujano hará las pruebas pertinentes para saber si hay motivos para reemplazar la prótesis o no.

Finalmente, me gustaría hacer un llamamiento a la prudencia en los medios de comunicación que tienen que tratar temas tan sensibles. Es cierto que ha sido la propia FDA la que ha emitido un recordatorio de su alerta en beneficio de los pacientes, algo que ha aprovechado muy bien la agencia de abogados que estudia las demandas al otro lado del Atlántico.

No obstante, hay que andar con pies de plomo cuando se pude meter de nuevo el miedo en el cuerpo a los pacientes que ya sufrieron bastante hasta llegar al quirófano. Éstos han soportado una cirugía, un posoperatorio y una rehabilitación que, a pesar de ser cada día más llevadera gracias a los avances médicos y quirúrgicos, son tragos duros. Aplastarles de nuevo el ánimo cuando en realidad no hay motivo para ello ni ninguna novedad al respecto es, cuando menos, injusto.

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