miércoles, 14 de septiembre de 2011

Deporte infantil; cómo evitar lesiones

¡Hola de nuevo!
Antes de nada espero que hayáis pasado unas vacaciones relajadas y que la ‘vuelta al cole’ no haya sido traumática. Para empezar este nuevo curso con buen pie, y aprovechando que muchos de vosotros estaréis a vueltas con el calendario y las clases extraescolares, no podemos por menos que aconsejaros la actividad física como gran aliado de la salud de toda la familia; también de los más pequeños de la casa. Sin embargo, también en este sentido y a pesar de reiterar las ventajas que conlleva el deporte, nos vemos en la obligación de recordaros una serie de precauciones.


Un trabajo que se presentó este año en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Medicina del Deporte vino a confirmar lo que ya pensamos en iQtra. Aunque no pude asistir personalmente, he revisado algunos de los trabajos que se han presentado en esta multitudinaria cita de profesionales de una especialidad que, sin embargo, no está muy valorada en nuestro país.

En cualquier caso, me resultó curioso un estudio referido a los jóvenes. Concretamente, un equipo de investigadores de la Universidad de Loyola hizo una llamada de atención acerca del entrenamiento de los deportistas adolescentes y alertó de que en ocasiones, un exceso del mismo o una mala planificación puede ser contraproducente.

En realidad, la conclusión a la que llegaron estos investigadores no es nueva, ya que aconsejaban ser más cautelosos a la hora de diseñar los programas de entrenamiento de los deportistas durante la infancia y la primera adolescencia, ya que cuanto más especializado y centrado estaba el deportista, más riesgo de lesiones presentaba.

Los riesgos de entrenar en exceso

Además, referían una recomendación que nosotros también solemos hacer en consulta. El deporte es extraordinariamente beneficioso, pero los padres deberían considerar que los pequeños pueden participar en varias actividades, no sólo en una, y que no siempre tienen que competir al más alto nivel en todas las disciplinas.

Convertir la práctica deportiva en una actividad demasiado exigente, y sobre todo centrada en una actividad concreta, puede acabar en lesiones por sobrecarga del sistema musculoesquelético, agotamiento físico y mental e, incluso, en frustración del niño cuando no alcanza las cotas más altas de éxito en la competición o cuando falla en otras áreas de la vida que también es necesario sacar adelante.

En iQtra, fundamentalmente el doctor Rafael Durá (nuestro experto en niños y adolescentes), atendemos cada vez más casos de menores lesionados por sobrecarga o chicos que presentan una musculatura muy desarrollada, lo que además de favorecer la aparición de lesiones tendinosas, dificulta el crecimiento.

Hay que tener en cuenta que el cuerpo del niño y del adolescente se encuentra en periodo de desarrollo y ha de mantener una elasticidad suficiente para permitir que este proceso se lleve a cabo sin trabas. De esta forma, un crío que potencie demasiado su musculatura se encontrará con que éste 'tira' de los tendones y del hueso que está en pleno proceso de cambio, algo que no es demasiado aconsejable.

El crecimiento natural está guiado por el hueso y a éste han de seguirle de manera pasiva el resto de elementos del sistema locomotor (músculos, tendones y ligamentos). Si los huesos que tienden a alargarse se encuentran con fuerzas que actúan en sentido contrario y retienen esta elongación, el riesgo de lesión crece exponencialmente.

¿Qué hacer?

Igual que los autores de la investigación, en iQtra aconsejamos que los niños y jóvenes hagan deporte, pero sin sobrecargar sus jornadas y prestando atención a actividades diversas. Para ello es necesario que padres, profesores y entrenadores tomen conciencia de este planteamiento y diseñen temporadas de competición, siempre y cuando el chaval entre en ese nivel, bien distribuidas, que respeten sus periodos de descanso y que les permitan disfrutar de otras áreas de la vida.

A lo largo del año, debe de haber al menos un par de meses en los que el entrenamiento se suavice y la competición se interrumpa.

En definitiva, en esta etapa de crecimiento, tenemos que preservar la elasticidad y docilidad del sistema musculotendinoso para que no entre en conflicto con el crecimiento óseo. Siempre sugerimos que no se practiquen actividades de musculación y que siempre haya ejercicios de elasticidad asociados a cualquier rutina de entrenamientos.

Somos más partidarios de que los niños se impliquen en deportes de grupo o equipos que fomenten la cooperación, la participación y la planificación de estrategias más que la competitividad excesiva o la victoria individual.

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