viernes, 19 de marzo de 2010

El tendón de Aquiles: un punto menos débil

El pasado 14 de marzo, David Beckham, el jugador británico que ahora milita en las filas del AC Milan cayó al suelo con un gesto de dolor que no hacía presagiar nada bueno. Al parecer, el centrocampista ya había saltado al terreno de juego arrastrando una lesión en su pie izquierdo se terminó de romper en una jugada en solitario que le obligó a retirarse del césped antes del pitido final.


El diagnóstico apuntaba a la rotura o, cuando menos, a un desgarro del tendón de Aquiles. Al parecer, y según el especialista que le ha operado en Finlandia, el tendón estaba completamente roto. Aún así, la intervención ha sido calificada de “todo un éxito”.

El jugador pasó por el quirófano el pasado lunes y ya ha recibido el alta. Además, y aunque se ha descartado su presencia en el Mundial de Sudáfrica, que se celebrará en junio, se le han impuesto ejercicios de rehabilitación que permiten ver el horizonte menos negro de lo que anunciaban muchos.

Un tendón mítico

Con esto no queremos restar importancia a la lesión porque la tiene. De hecho, este mítico tendón ha pasado a la Historia gracias a uno de los héroes de la Guerra de Troya que Homero describe en la Ilíada. Aquiles, gran guerrero y apodado ‘el de los pies ligeros’ porque estaba considerado el más veloz de los hombres, únicamente pudo ser derrotado cuando una certera flecha lanzada por Paris le sesgó este tejido.

Es más, en la actualidad y en lenguaje coloquial, la expresión ‘talón de Aquiles se usa para designar una debilidad.

Todo ello es señal de su gran papel. Esta extensión tendinosa de los tres músculos de la pantorrilla (gemelo, sóleo y plantar delgado) que pasa por la parte trasera del tobillo es el más grueso del cuerpo y uno de los más fuertes y resistentes.

Gracias a él podemos mantenernos en pie, caminar, correr y desarrollar actividades deportivas. De hecho, siglos atrás, una forma de condena era cortar los tendones de Aquiles a los reos para postrarles de por vida, en lugar de aplicarles la pena capital.

Cualquier tendón del cuerpo está compuesto por fibras de tejido conectivo que, a diferencia del resto del músculo, son transmisores pasivos de la fuerza de las fibras activas contráctiles de las que está compuesto el resto del músculo. Simplificando, podemos decir que se trata de una cuerda o cinta que enlaza el músculo al hueso para que éste pueda ejercer su función de tracción.

En el caso concreto del tendón de Aquiles, este transmite la fuerza de un músculo muy potente, el tríceps sural (en la parte posterior de la pierna), que nos permite, entre otras cosas ponernos de puntillas y tomar impulso para correr, saltar o mantener el equilibrio en bipedestación.

Corren nuevos tiempos

Afortunadamente, en la actualidad el pronóstico de esta lesión no es tan aciago. En ocasiones, este tendón puede romperse de manera espontánea. Es decir, sin que haya habido ningún traumatismo o esfuerzo que haya lesionado el tejido.

De hecho, en ocasiones, los pacientes refieren lo que los especialistas denominamos ‘el signo de la pedrada’. En definitiva, sienten una especie de impacto en la pantorrilla que les conduce casi automáticamente a mirar hacia atrás en busca del objeto que les ha golpeado.

El tratamiento de esta lesión difiere en función de las distintas escuelas de Traumatología (‘cada maestrillo…), además de las características individuales del paciente y del tipo de rotura que haya sufrido.

A veces, lo más sensato es optar por una terapia conservadora mediante la inmovilización para que el tejido se repare en unos meses. También se puede recurrir a técnicas percutáneas que consisten en llevar a cabo una especie de costura entre los extremos tendinosos sin abrir la piel.

Finalmente, se puede optar por la reparación del tendón mediante cirugía abierta. Esta es la alternativa que en iQtra solemos escoger cuando nos encontramos con un deportista. A pesar de ser grandes defensores de los métodos poco invasivos, en estos casos, la reparación quirúrgica nos asegura un mejor contacto con el tejido y una reconstrucción precisa del tendón, que normalmente tenemos que reforzar para que no vuelva a romperse.

Maneras de mejorar la cirugía

Asimismo, solemos revascularizar el segmento lesionado con un autoinjerto de parte del tendón que bajamos a modo de solapa de la zona sana hacia el área lesionada.

Al aplicar esta técnica podemos comenzar la rehabilitación inmediatamente, lo que acelera la recuperación y la reincorporación a la actividad deportiva.

Para apuntalar aún más el tendón intervenido administramos factores de reparación que extraemos de la sangre del propio paciente o células madre con la intención de acelerar o asegurar la resistencia de un tejido de vital importancia.

En iQtra hemos tenido el honor de tratar de esta forma a un deportista olímpico a través de la federación de deportes de invierno. En dos meses se ha reincorporado sin limitaciones a su actividad, lo que nos hace augurar que Beckham volverá a darnos espectáculo y muchas alegrías en el terreno de juego porque pronto podrá olvidar este percance.

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